La impotencia yanqui frente a Cuba
Vergüenza, si la tuviera, debería darle a Donald Trump haber aprobado nuevas sanciones económicas contra Cuba en medio de una pandemía que ha segado la vida de más de cien mil estadounidenses, así como de las intensas protestas en casi todo el territorio de Estados Unidos por el asesinato del ciudadano negro George Floyd.


Por razones lógicas de mi profesión me sumerjo en un gran cúmulo de informaciones que a diario me obligan a escuchar la radio, ver la televisión, leer la prensa plana y las redes sociales. En tal conglomerado aparece el señor presidente de Estados Unidos como protagonista e impulsor de todo lo inhumano y despreciable de este mundo.
“La naturaleza nos está enviando un mensaje claro. Estamos dañando el mundo natural, en nuestro propio detrimento. La degradación de los hábitats y la pérdida de biodiversidad se están acelerando. La disrupción del clima está empeorando.” (1) Son afirmaciones reveladoras de la magnitud de un desastre. Es de lamentar tener que leerlas a 46 años de haberse instituido el Día Mundial del Medio Ambiente.
Por supuesto que nada bueno en lo absoluto, a menos que se consideren bondades las palabras hambre, miseria, desigualdad, guerras, pobreza, sufrimiento, muerte, racismo, incultura, enfermedades, y un sin número de males que vierten de su estercolero sobre los más humildes de esta humanidad.
Celebramos este lunes el Día Internacional de la Infancia. Esta fecha tiene un significado especial para Cuba. Desde lo más profundo del pensamiento martiano hasta los días de hoy los niños, las niñas y los adolescentes ocupan el primerísimo lugar en todos los esfuerzos y proyectos del Socialismo cubano.