Chile, América Latina y las Grandes Alamedas
El 11 de septiembre de 1973 dejó una huella nefasta en la historia latinoamericana. Un golpe militar derrocó al Presidente constitucional de Chile Salvador Allende quien luchó hasta la muerte contra los usurpadores que, ignorando la voluntad popular, arremetieron con un baño de sangre y terror pocas veces visto en el acaecer de nuestro continente.


Ya este señor presidente millonario de Estados Unidos no sorprende a nadie; porque ahora tiene un nuevo caprichito como si fuera un juguete nuevo que quiere un niño malcriado. Claro, la diferencia está en que el juguete es algo inofensivo, pero no la pretensión, a todas luces, de este señor que ya cuesta trabajo calificarlo.
Documentos internacionales determinan derechos inalienables del hombre, como el acceso a la salud, a la educación, a la vivienda, la alimentación y muchos otros. Sin embargo, para vergüenza de la humanidad solo se exhibe un cuadro verdaderamente desolador donde el sufrimiento humano pareciera que ya es consustancial a los habitantes de la Tierra.
Fue concebido y engendrado allá en la tierra del Tío Sam un 10 de Agosto de 1982 y nacido el 20 de mayo de 1985 para vergüenza de la radiodifusión, en franca y abierta burla a lo dispuesto internacionalmente en materia de transmisiones radioeléctricas y como una ofensa grosera al pueblo cubano.
El gran capitalismo, en su fase más destructora, puede compararse también con un virus letal que porta un niño –por cierto también víctima de un sistema- desde que nace y, por tanto se convierte en congénito.