El Hitler del norte y México
Se ha dicho con mucha razón que la mayor desgracia de nuestro hermano pueblo mexicano es ser vecino del imperio que lo desprecia.
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Se ha dicho con mucha razón que la mayor desgracia de nuestro hermano pueblo mexicano es ser vecino del imperio que lo desprecia.
Es cierto que los distintos emperadores que han pasado por la Casa Blanca jamás han contribuido al bienestar de la humanidad; aunque sí al engrandecimiento de un sistema que, por naturaleza, es perverso y egoísta para beneplácito de la élite de poder o mejor decir, del 1%. Pero el caso Trump difiere de aquellos porque le “adornan” características muy singulares.
A estas alturas, nadie debe dudar que la criminal ley Helms-Burton es un instrumento concebido para aniquilar a un pueblo que es dueño de su destino, tras haber luchado tanto por su dignidad plena.
Ciertamente. Se trata de una plaga mortífera que, poco a poco, viene destruyendo todo lo bueno que el hombre ha creado a través del tiempo y en cualquier rincón del mundo.
El tema de la ilegal ley Helms-Burton acapara, con toda lógica y razón, el espectro informativo de nuestros medios. No debe ser de otro modo; cierto es que ya nos hemos acostumbrado durante 60 años a recibir todo tipo de ataques, consecuencia de nuestra vocación por la libertad, algo que la bestia imperial no tolera.