Una isla iluminada por antorchas
Fue en la noche del 27 de enero. Multitudes marcharon por las calles de cada ciudad cubana; eran jóvenes rebosantes de amor patrio. Cada uno portaba una antorcha: la antorcha de la dignidad, de la libertad y del orgullo patrio. Son seguidores de Martí y de Fidel. Ellos protagonizaron, una vez más, la memorable Marcha cuando Fidel, inspirado por el Apóstol y junto con una multitud proclamó – también con antorchas – la vigencia del pensamiento del más ilustre cubano en aquel 1953, año del centenario de su natalicio.


Sobresalen en la iconografía martiana la frente amplia y portentosa del pensador, y el mostacho y la perilla tras los cuales temblaban los labios que emitieron las más sublimes arengas de su tiempo.
La teoría y la práctica revolucionaria de Fidel sintetizan las articulaciones del pensamiento martiano y las ideas del marxismo-leninismo en la segunda mitad del siglo XX. Ese siglo en Cuba se caracteriza por una clase obrera que ha adquirido características cuantitativas y cualitativamente superiores.
A la emigración ilegal de cubanos hacia Estados Unidos le cortaron las alas y los pies, mojados y secos. Se sigue hablando de ello en los estrados político- diplomáticos hasta los contornos mediático-callejeros.
Hermano mío: Me acabo de enterar de tu partida por la Emisión Estelar del NTV y ya estoy frente a la máquina para tratar de escribirte algo de lo mucho que se te quiere.