Siembra fértil
Murió Fidel. La tierra fértil acaba de recibir la simiente de un prontuario de ideas y principios, un legado de resurrección de la vocación humanista y solidaria de un líder que condujo a su pueblo por los senderos de invictas batallas.


Fidel se ha ido físicamente y lo digo así porque en su caso la palabra muerte no cabe ni un momento. Cuando supe la noticia me estremecí; se me estrujó el corazón y a la vez se me agolparon decenas de imágenes históricas en mi mente.
La violencia hacia las mujeres y las niñas es hoy un problema más visible a nivel mundial, y la lucha contra este flagelo se fortalece también más cada día, con un mayor número de instituciones, organizaciones, proyectos, personas sensibilizadas con el tema; sin embargo, aún las cifras, y las historias que escuchamos a nuestro alrededor, son alarmantes.
El 10 de diciembre de 1948, surgió la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en cuyo primer artículo se lee: «Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros».