Maquiavelo, el bloqueo y la Helms-Burton
No hay otro modo de poseer un Estado libre, si no es arruinarlo primero, aseguraba en 1532, Nicolás Maquiavelo. Medio milenio después parece escrita para Cuba esa afirmación, contenida en El Príncipe, el texto más controvertido de la literatura política de todos los tiempos.


Recordar a Sergio González (El Curita) después de 61 años de haber sido torturado bestialmente y asesinado por agentes del Buró de Investigaciones (BI), siempre será un compromiso imperecedero para significar al hombre de acción, de pensamiento, de suma inteligencia y valor a toda prueba.
El presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez reiteró este domingo que Cuba permanecerá firme y decidida frente a la escalada de agresiones del gobierno de los Estados Unidos, que a partir de este lunes aplicó nuevas restricciones a los viajes de ciudadanos cubanos.
Desde que inició su largo camino por alcanzar la presidente, Andrés Manuel López Obrador se enfrentó al rechazo de algunos empresarios e intelectuales de derecha, que en la campaña de 2006 financiaron una campaña en radio y televisión en la que se decía que era un peligro para México.
Ahora pretendo continuar con la denuncia a uno de los cientos de agresiones que el imperio ha cometido y comete contra Cuba, la Ley Helms-Burton. Claro, con este comentario concluyo, digamos, una breve síntesis, porque no es todo lo que se puede argumentar contra tan pérfido instrumento, dado su siniestro objetivo de ver a Cuba postrada a los pies del amo imperial.