Señora de los coros (II)
Oyéndola hablar, activa y atenta, sentía, a medida que la entrevista se desarrollaba, que Cuca Rivero, por la exposición que hacía de un tema, el clímax que le incorporaba y el ajuste de un final, muchas veces inspirado (ocasión que percibía por un impulso de aire que llevaba su voz hasta un éxtasis apreciable) de haber nacido escritora hubiera cultivado el género literario más vendido en el mundo: la novela policial, pues posee esa facilidad expositiva de los hechos, la complejidad de su enredo en sí mismo y la pegada dura y contundente, que la última línea de una buena novela de ese corte siempre deja en el lector.


Este día se prestigia la cultura con el homenaje realizado a la versátil actriz de la radio cubana
Aún recuerdo, vívidamente, aquellas horas que pasé junto al maestro del género documental en Cuba y Latinoamérica. Nos mirábamos con intensidad. Los dos con el deseo de conservar la memoria de cosas que fueron y permanecían, asuntos del futuro que no debían postergarse. Ignoraba yo entonces cuán enfermo estaba. Él, desde su silencio acompasado, marcaba los trazos de otro documental: las secuencias orales donde las palabras ajustaran la edición definitiva. Y así fue fluyendo la entrevista por cauces insospechados.
“A la misma hora en que te daban sepultura escuché, interminable casete de silencios posmodernistas, nuestra última conversación y me dije: