La radio por las venas
La imagino de niña, con sus pelitos sueltos y con sus bracitos puestos uno sobre otro sobre la mesita cercana a la radio de la casa. La barbilla sobre las manos, los ojitos y oídos atentos a lo que se dice y a los movimientos de papá. Tranquila en espera de la mínima oportunidad para salir con él hacia Radio Circuito.


Amo la radio comunitaria, esa que se puede hacer frente a una grabadora analógica y un antiguo tocadiscos, en la que una debe ser locutora, directora, periodista, asesora y realizadora; en los ejemplos que me vienen a la mente no hay muchas mujeres orquestas en ella, sin embargo, con Internet regresa esa realidad en el recién cumplido aniversario 92 de la Radio Cubana.
Creo que nunca me sentí rodeada de tantos libros e historias como aquella tarde cuando visité su casa. Un olor a biblioteca como hace años no respiraba. Títulos que serían inútiles mencionar pues mi vista solo alcanzó a registrar en el cerebro algunos ejemplares que me dejaron levitando. Indescriptible el escenario. Cuánta riqueza acumulada en un rincón de la geografía habanera.
La voz de Pedro Claudio Pérez Olivares vibró pujante en el éter hasta el 30 de marzo de 1998, cuando se jubiló en la emisora provincial CMKS, de Guantánamo, a los 62 años de edad, ostentando la presidencia de la cátedra de locución del territorio.
El periodismo es un riesgo. No lo digo yo, que prácticamente acabo de graduarme. Me escudo en voces autorizadas por la experiencia y el desandar una y otra vez los pasillos de la Reina del sonido en Villa Clara. Conversar con Aldo Isidrón del Valle, Rogelio Castillo o Luis Orlando Pantoja, se convierte siempre en una clase o en una lluvia de anécdotas de las cuales los más inteligentes sacarán provecho.