Acerca de la entrevista
¿Por qué hay entrevistas y entrevistas? ¿Suena redundante? Desde luego, pero no lo es. Basta que nos demos cuenta cuando leemos en la prensa, escuchamos por la radio o vemos y escuchamos por la televisión una muestra de ese género periodístico aparentemente simple, aunque demasiado complicado.
Una entrevista no es cuestión, como el decir popular de: “soplar y hacer botellas”. A cualquier engendro raro pudiera llamársele así, aunque no lo sea. Entrevistar es, ante todo, conversar: secreto de la amenidad, red imaginaria que atrapa el intelecto de quien lee, ve o escucha y no se puede librar de ella.


Y así escribí sobre el «Indio Nabori» hace ya cinco años: Hoy es 30 de diciembre de 2005 y estás detenido en el tiempo, o mejor, en el tiempo del otro tiempo. La sutil, tal vez la taimada, deslizó su lazo sobre ti en un impulso que dejó vacío el sitio de tu existencia terrena. Se trata de una verdad imposible. Pero de otra verdad, la que tú y yo conversamos tantas veces en ese silencio de tu biblioteca, o de la sala de tu casa, punto y partida de los pasos bondadosos de Eloina acercándonos a su breve sonrisa para iluminar nuestros descansos en el combate de las palabras, de los recuerdos, de las mínimas emociones que compartíamos.