En CMBF: Un paisaje de distinto plectro con propia égida
Aunque con excelentes exponentes en el pleno esplendor alcanzado en los tiempos decimonónicos de la historia del arte en Cuba, el paisaje no dejó de ser preterido por muchos –creadores mismos, críticos y espectadores incluidos- ya desde los virajes propios del primer intento de la renovación de la plástica en el siglo XX de la Isla y en su posterior evolución.


El Pabellón Cuba de La Habana fue el escenario donde se dieron cita varios realizadores de la Radio Cubana para compartir un espacio de intercambio de experiencias, inspirados en la idea del prestigioso radialista cubano recientemente fallecido
Que Martí amó inmensamente a su madre, que la ternura que colmaba su alma la heredó de Doña Leonor, que todos sus pensamientos, los más puros y hasta los hostiles, los dedicaba a ella, nadie lo duda. Para el Apóstol, no existió mujer más íntegra, valiente, con la cuota justa de sensibilidad e ímpetu, que su amantísima progenitora, a quien dedicara sus primeras inspiraciones poéticas.
Hace algún tiempo hice una encuesta semiestandarizada, en atrevida provocación a un notable grupo de personas y con sanas pretensiones de acercarme a un tímido modelo cualitativo de virtud, en belleza humana.
Lo llamaron El Mayor, El Bayardo, El diamante con alma de beso. Bajo esos apelativos ha trascendido a nuestros días quien, con toda razón, es el hijo dilecto del Camagüey, y a la distancia de 140 años continúa cabalgando en la llanura.