Siempre habrá muchos Abdala y Espirta para recordar

Acompañado de una indicación inicial: “Escrito especialmente para la Patria”, deja por sentado Martí al receptor del poema dramático Abdala y reafirma, con solo 15 años, su temprana voluntad de servicio, inmersión en la corriente de la historia, y su conciencia del ser colectivo y amor incondicional a la isla.


No están plasmados solamente en una cinta radiofónica. Ni en las páginas editadas de un libro. Sino también en el corazón de su última compañera de vida, Virgen Gutiérrez. En la memoria, en la alcoba, en la dulcera del hogar común. También en la foto que queda en la pared de la sala, frente a la puerta de entrada a su casa. “Es la que más le gustaba”. Catorce años han pasado luego de la partida por un cáncer de próstata. Sin embargo, él aún la acompaña.
“Nos caracteriza la fidelidad a los hombres y mujeres de las montañas, quienes nos regalan sus historias y su amistad. El compromiso con los pobladores como actores sociales, con sus vivencias, necesidades y costumbres, su filosofía, identidad y visión del mundo; así como la realización de documentales estéticamente sólidos que revelen ese imaginario”, expresó al
Todos los años repaso mi libreta de teléfonos en los días finales del año y me regalo la satisfacción de sorprender con una llamada de felicitación a las personas con las cuales a veces no hablo o les veo durante meses. Entre esas amistades de roce esporádico, pero siempre presente, nunca faltaba Julito, pero este 31 de diciembre no pude comunicarme con él, y ahora ya no podré hacerlo más.
Al principio la llamaban