Programas de variedades: la necesidad de marcar la diferencia

El proceso de reordenamiento de la programación en el Sistema de la Radio Cubana, constituye un importante paso de avance al eliminar la fragmentación en la parrilla de las emisoras del país, dando paso a una programación más racional, económica y coherente, capaz de organizar mejor y más efectivamente los mensajes tendentes a satisfacer los intereses de disímiles públicos. De esta forma se ha logrado una superior organización y enfoques más prácticos en temas, formas, funciones e intencionalidad de destinatarios, así como un significativo ahorro de recursos, al incrementarse también las emisiones en vivo.


Son abundantes las informaciones que implican a la radiodifusión norteamericana en el espacio cubano. No sólo tiene que ver con que el equipamiento utilizado fuera exclusivamente de este país. También la mayoría de los discos eran de procedencia, fabricación o grabación norteamericana y tal dependencia generaba una praxis condicionante.Tiene que ver también con la recepción y asimilación del producto de otro intelecto.Como se puede suponer esta influencia no fue de carácter pasivo, ni se limitó a la contemplación. Instaurada como la vanguardia de la realización radial, las emisiones norteamericanas en el espacio radial cubano van a constituir un referente directo para el quehacer musical de la radio en Cuba.
Llegué a la emisora por primera vez en el segundo año de la Universidad. Como todo estudiante de periodismo, viví y sufrí las ilusiones y las ganas de hacer que nos atacan por esos años de la vida, y gran parte de ellas fueron en la otrora Radio Güines, devenida, luego de la última división político administrativa,
Unas de las proezas laborales y tecnológicas más relevantes en la historia de Radio Morón fue la trasmisión de toda la programación desde los campos cañeros, por primera vez en la historia de la radio cubana, como aporte del entonces Instituto Cubano de Radio, Delegación Camagüey, a la movilización del pueblo para la V Zafra del Pueblo.
Una mañana, estábamos en la CMQ, grabando un capítulo de Leonardo Moncada. Los programas se hacían en vivo; algunos se grababan. Yo conservo memorandos, en los que me notificaban que “tal día a tal hora usted tiene grabación de Divorciadas”, que era una novela que se trasmitía a las once y media de la mañana.