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Candita Batista: La Vedette negra de Cuba

Con su voz de contralto Candita Batista cautivó a millones de admiradoresTodavía se mantiene vívido en mi memoria, el recuerdo de la última vez que la vi personalmente. Fue durante el Festival Nacional de la Radio del 2002, realizado en la provincia de Sancti Spíritus, al que fue especialmente invitada.

Allí, en la gala final celebrada en el estudio gigante de la Televisión del Yayabo, Candita, con sus vitales 85 años y su potente y bien timbrada voz de contralto, deleitó a los asistentes con su inigualable Angelitos negros, obra musical de los autores venezolanos Masiste y Blanco, de la que hizo una gran creación que paseó por varios continentes.

Sobre este particular -me contaba Candita- que la emocionó mucho cuando tuvo el privilegio de conocer a estos autores en Barcelona, España, los cuales halagaron su forma de interpretar esta pieza antológica.

Su historia alcanzó ya los 95 años y se me ocurrió pensar: ¿Cómo podía imaginar esta niña negra, de familia humilde nacida el 3 de octubre de 1916 en el antiguo central Senado, de Camagüey, donde transcurrió su niñez y parte de la adolescencia, que su talento singular la llevaría a recorrer tres continentes entre ovaciones y aplausos?

Un día me confesó que fue su mamá Avelina Batista su fuente de inspiración para el canto, pues ella de pequeña se ponía a escucharla mientras realizaba sus labores domésticas. Después la familia se trasladaría hacia la ciudad de Camagüey.

Allí, en la pintoresca tierra de los tinajones, Candita se inició como cantante en 1936, fecha en la que tuvo sus primeras galas en la Sociedad Victoria, exclusiva para personas de la raza negra. Fue la primera mujer en Camagüey que se incorporó a cantar con varias orquestas, comenzando por la Orquesta Especial, bajo la dirección de Víctor Agüero Boza, quien fuera su primer esposo y del cual enviudó siendo muy joven. También actuó con otros conjuntos musicales, siempre en bailes populares a la usanza de la época.

Su actuación fue grandiosa en estaciones de radio como la célebre Voz de El Camagüeyano, o la emisora de don Pancho y Azteca, como popularmente se le conocía y en la planta radial de Valdés Jiménez o emisora de El Gallo, identificada así por la referencia al lugar donde estaba situada en los altos de la tienda del mismo nombre.

En 1937 viajó a la ciudad de La Habana, y en la capital actuó con la orquesta de Obdulio Morales en bailes populares y en emisoras de radio. Además, se incorporó al espectáculo Revista Teatral TURURI ÑAÑAN, bajo la dirección de la compañía de Paco Alfonso. En este período, confirma sus dotes de cantante-actriz al incursionar en el ámbito de las artes escénicas.

En 1941 debutó en el popular Teatro Martí con la Compañía Batamú, como principal figura. Era la primera compañía artística del género afrocubano.

Ese propio año le llegó la gran oportunidad: fue contratada para actuar en el Teatro Lírico de México, e inicia su primera gira al extranjero. A su regreso continuó su carrera interpretativa con la orquesta del maestro Obdulio Morales, momento en el que se vincula a la emisora enclavada en La Habana Radio Cadena Suaritos, donde se mantuvo hasta 1948.

Inmediatamente cumplimentó un extenso compromiso de trabajo que la llevó de gira por Centro y Sur América, oportunidad en que deslumbró escenarios de México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá y Colombia

A su regreso a Cuba, fue reclamada por España y otros países de Europa, Norteamérica y África del Norte. En esta ocasión se presentó en Nueva York y en varias ciudades de españolas posteriormente pasó a Portugal, Francia, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania Federal. En este último país se presentó, junto a otras figuras del cine europeo, en la película Mi Tía Susana.

Continuando sus actuaciones se presentó en Suiza e Italia, Marruecos e Islas Canarias. En esta ocasión lo haría junto a su segundo esposo, Rubén Amat, músico y compositor, que tanto le aportaría a su excepcional carrera artística.

Candita Batista fue ovacionada en veinte naciones de tres continentes, a los que llevó el lenguaje cubanísimo de nuestra música. Después se estableció en Barcelona, España. Ya su arte y su fama la habían bautizado como La Vedette de Color o La Negra Afrocuba. Allí es contratada por la firma de discos Columbia y figuró entre las primeras cantantes más populares.

Su éxito cumbre fue su versión antológica de la canción Angelitos Negros. Por la forma y el cariño con que fue acogida, y el éxito conquistado, Candita afirma que considera a España su segunda Patria.

En su brillante trayectoria artística, tuvo la oportunidad de compartir la escena y conocer a múltiples figuras de gran prestigio internacional, entre ellas: Nat King Cole, Artie Show, Dixie Gillespie, Juan Carlos Medeles, Estrellita Castro, entre tantos. Con esta última realizó durante un año una gira por todas las comunidades de España. Durante este recorrido, la inigualable artista andaluza Lola Flores frecuentaba las actuaciones desde un palco en el Teatro Victoria, de Barcelona. También compartiría en el Teatro Olimpia de París con figuras consagradas como Maurice Chevalier, La Mistinget, Josefhine Baker y Charles Aznavour.

Tuvo el privilegio de que el gran músico Augusto Algueró le entregara especialmente para ella su obra inédita Madre Negra. En la península ibérica protagonizó momentos muy felices al compartir con autores e intérpretes cubanos de la talla de Miguelito Valdés, conocido como mister Babalú, en Madrid, y con el maestro Ernesto Lecuona, en Málaga.

No obstante tantos triunfos, su nostalgia por la Patria después de casi doce años de residencia en Barcelona, era tan inmensa, que nada más se produjo el triunfo de la Revolución en 1959, regresó a su tierra junto a la familia. Aquí continuó trabajando en la radio, la televisión, y los cabarets...

En 1960 de nuevo fue llamada para actuar en México, esta vez en el Club Social del Distrito Federal. A su regreso a Cuba se incorporó como cantante y actriz al elenco del Teatro Martí y otras plazas escénicas de La Habana, al lado de otras grandes figuras como Enrique Arredondo, Candita Quintana, Américo Castellanos, Carlos Pous, Alicia Rico, Pablo Astorga, Margot de Armas, Cuca Tequechea, Antonio Núñez, entre otros. En esta etapa siguió alternando su trabajo con la radio, la televisión y otros centros no solo de la capital, sino también del interior del país.

Un gran momento en su vida fue la grabación de su primer disco titulado Pregones Cubanos, bajo la dirección de Eulogio Casteleiro. Este disco de la EGREM tuvo gran aceptación en Cuba y en el exterior.

Trabajaba con éxito en el habanero Teatro Martí, cuando un triste acontecimiento la marcó profundamente: la pérdida de su esposo, Rubén Amat, la alejó de las tablas escénicas

Casi enseguida, en 1970, se traslado y fijó definitivamente su residencia en su querido Camagüey, que tanto la ha admirado. Ya como artista retirada se incorporó voluntariamente al escenario para participar en distintas actividades culturales, festivales musicales y otros.

Para ella fue de gran significación recibir de manos del Dr. Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, la Distinción por la Cultura Nacional, por los grandes aportes al conocimiento de nuestro folclor afrocubano, lírico, popular, no solo en Cuba, sino en más de veinte países.

Cuando se creó el Telecentro Televisión Camagüey, fue acreedora del primer video documental titulado Vivir para Cantar. Este programa se transmitió en la ciudad de los tinajones el 28 de noviembre de 1986 y posteriormente se difundió por el canal Tele Rebelde a toda Cuba, oportunidad en que el pueblo de la Isla tuvo acceso a una singular reseña de su brillante vida artística.

El espíritu incansable y el amor por el arte de Candita la llevó también a crear al lado del insigne trovador camagüeyano Filo Torres, el Rincón de Candita y Filo, que fue inaugurado el 3 de de octubre de 1986, apadrinado por la Casa de la Cultura Ignacio Agramonte de Camagüey.

En este precioso Rincón, que visité muchas veces, entre típicos paisajes marinos, obra genial del pincel de Antonio Muñoz, estaba la nutrida Peña Trovadoresca, donde nunca faltaron las canciones, la poesía, nuestra picaresca cubanía... Así transcurrían las horas sin que nos diéramos cuenta, en aquel acogedor rincón bohemio que ofrecía un lindo colorido a las tardes dominicales, que los camagüeyanos siempre añorarán.

El primero de febrero de 2011 una agradable noticia nos conmovió profundamente:

" La camagüeyana Candita Batista recibió un Premio Nacional por la obra de la vida, en reconocimiento a los más de 75 años --de sus 94 de edad-- dedicados a una de sus mayores pasiones: cantar.

Otorgado por la Asociación de Músicos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el estímulo resultó conferido a quien, según la información disponible, es la persona de más edad en ejercicio profesional en la música en la Isla.

Extrovertida, ocurrente, de sempiterna sonrisa, y con capacidades artísticas e imagen física que ocultan su prolongada existencia, Candita fue homenajeada en una velada que encabezaron Julio César García y Luis Yncháusti, respectivamente, primer secretario del Partido Comunista y presidente del Poder Popular en la provincia.

Guido López Gavilán, titular de la Asociación, entregó en nombre de los músicos cubanos el diploma acreditativo a la intérprete, a quien calificó como un legítimo orgullo para el país.

El artista Roberto Estrada obsequió a la vocalista, un retrato en el cual reflejó al óleo a quien nació el tres de octubre de 1916 y tiene en la Casa de la Trova Patricio Ballagas su principal escenario de periódica actuación.

Acompañada por su grupo Los Mokekeré, Candita agradeció el homenaje con la magnífica voz de contralto con la cual, bajo la denominación de Vedette Negra de Cuba, cautivó a auditorios en casi 20 naciones de América, Europa y África.

Piezas de contenido afrocubano figuran entre los sellos de la cantante, galardonada con lauros como la Medalla Alejo Carpentier, la Distinción por la Cultura Nacional, e Hija Ilustre de la Provincia de Camagüey". *

Gracias Candita, amiga, por tu generosidad, por la entrega de una vida dedicada con amor a elevarte por encima de los prejuicios raciales y de género, y hacer resplandecer la cultura de tu país, más allá de las fronteras de la Patria. Hasta tu residencia de siempre, en la Calle Cristo, No 2, de mi querida ciudad de Camagüey, llegue mi cariño, que no es más grande que aquel, que justamente te profesa el pueblo de Cuba.

* De la nota periodística de (Adolfo Silva Silva / AIN)

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